lunes, 27 de julio de 2026

Luis de la Fuente

 




Cuando cogió la Selección Absoluta de España, nadie daba un céntimo por él, pero lo que no sabían es que este entrenador llevaba transitado durante toda su vida deportiva el camino de la paciencia, el trabajo silencioso y el espíritu del sacrificio.

Nacido el 21 de junio de 1961 en el riojeño pueblo de Haro, desde pequeño vivió rodeado de fútbol, ingresando pronto en el Athletic Club de Bilbao, formando parte de aquel histórico equipo que conquistó Liga y Supercopa. También defendió las camisetas del Sevilla FC y el Deportivo Alavés, donde se retiró en 1994.

Decidió comenzar su carrera como entrenador dirigiendo a equipos humildes y otros que formaban parte de la cantera, hasta que fue cesado por el Alavés, en 2.ª B, cuando se encontraba el octavo posición.

A partir de ahí comenzó un duro camino donde el valor del sacrificio se hizo indispensable para salir adelante, ya que estuvo dieciocho meses en paro, con tres hijos y sin que ningún club llamara a su puerta. Él mismo reconoció que ha sido el momento más duro de su vida. Un día abrió el periódico y vio un anuncio de la RFEF que buscaba entrenador para las categorías inferiores. No lo dudó, llamó y envió su currículo. En mayo de 2013 accedió al puesto y desde entonces ha dirigido las selecciones sub-19, sub-21 y, desde el 8 de diciembre de 2022, seleccionador de la absoluta, cuyo broche de oro ha sido ganar este año el Mundial frente a Argentina el domingo 19 de julio.

Uno de los rasgos más claros de Luis de la Fuente Castillo es su recia Fe y el orgullo que siente al profesar la religión católica. Siempre lleva en su muñeca una cinta de Nuestra Señora del Pilar, un signo sencillo de su profunda devoción mariana que lo acompaña en cada partido. En varias ocasiones ha testimoniado que la Fe no es algo que se deja fuera del trabajo, del deporte o de los grandes escenarios. Al contrario, puede ser la fuente de esperanza y confianza en cada desafío.


“Sin Dios nada en la vida tiene sentido”, nos recordó D. Luis de la Fuente, que ha conseguido tanto gracias a su Fe inquebrantable en el Señor, su bendita Madre y en cada uno de los jugadores que ha tenido bajo sus órdenes.

Es la imagen pública de que la verdadera grandeza se consigue en la humildad, el sentido del sacrificio, la necesidad de no ser protagonista, sino de servir a todos por igual.

El humanismo cristiano del seleccionador nacional se demostró, una vez más, cuando envió su más sentido pésame y dolor a la familia y amigos de Adrián Ibarra, fallecido en las celebraciones de la victoria de España en Ciudad Rodrigo.

Los católicos debemos vivir nuestra Fe en profundidad y dar la cara ante un mundo cada vez más deshumanizado, en el que muchos no quieren a Dios, pero Él sí nos quiere a todos. Esa es la diferencia.

Con este artículo me despido hasta septiembre. Feliz mes de agosto.

Jesús Rodríguez Arias


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Luis de la Fuente

  Cuando cogió la Selección Absoluta de España, nadie daba un céntimo por él, pero lo que no sabían es que este entrenador llevaba transit...