Heme aquí, a Tus pies me
redimo, ante Tu Presencia mi alma descansa, en el Tabernáculo me arrodillo, sintiendo
Tus brazos que me abrazan.
Cuando estuve tan perdido,
cuando se me agotó la Esperanza, Tú, te hacías el encontradizo, no con mensajes
ni palabras.
Removías mis adentros,
mientras mi corazón te buscaba, la razón decía que era cuento, que no existe el
Amor que nunca se acaba.
Te serviste de la Sacramental
de Caridad y Salvación, y ante el Cristo de la Sangre de Burgos cicatrizó mi
llaga, sentí la llama de la Fe y la Pasión, dando calor a mi alma.
Desde entonces Caminas junto a
mí, intentas por todos los medios que no caiga, si lo hago te pido perdón, para
seguir Contigo a donde haga falta.
Jesús, si en verdad creyésemos
en Ti no nos separaríamos del Sagrario donde resides en Presencia Viva. Si de
verdad te amásemos como San Juan Evangelista y los demás apóstoles, que fueron
capaces de entregar sus vidas por el Evangelio, no nos importaría ir a
contracorriente en un mundo paganizado, aislado con tanta tecnología, internet,
redes sociales, IA, que más que unir nos ha separado de nuestro prójimo, si
pensáramos en los Tu harías antes de actuar a lo mejor no nos metíamos en
tantos líos, ni se acabarían amistades de muchos años por dimes y diretes
innecesarios.
Si fuéramos capaces de Amar como Tú lo haces con nosotros el mundo sería justo, ecuánime, misericordioso y no habría tantas disensiones, guerras, empobrecimiento... Los poderosos que quieren gobernar la tierra y que están más cerca del ángel caído que Dios Padre, no harían mella con sus falsedades, inquinas e intereses.
La vida es más fácil, aunque
estemos rodeados de complicaciones, si somos capaces de dejarnos abrazar por Ti
y que lleves el timón de nuestro propio itinerario existencial.
“Venid a mi todos los que
estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré.
Tomad mi yugo sobre vosotros y
aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso.
para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera” (Mateo
11, 28-30).
Jesús Eucaristía nos alivia
siempre en cualquier parte que nos encontremos y tengamos la suficiente
humildad de reconocernos pequeños y limitados. Lo encontraremos todos los días
en el Tabernáculo de cualquier Iglesia Católica en cualquier parte del mundo.
El próximo domingo saldrá a la calle, para ir nuevamente al encuentro de todos,
creyentes o no, pues para Él no hay distingos, somos iguales y criaturas de Dios.
La Isla volverá a engalanarse
ante la Solemnidad del Cuerpo y Sangre de Cristo. La Procesión recorrerá las
calles entre altares y alfombras. Calles repletas donde muchos rezarán y otros
solamente han ido porque salen los niños que han hecho su Primera Comunión.
Este domingo sale Jesús,
aprovecha para acercarte a Él. No saldrás defraudado.
Alabado sea el Santísimo
Sacramento del Altar.
Jesús Rodríguez Arias

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