lunes, 1 de junio de 2026

Rey de Reyes y Señor de Señores

 



Heme aquí, a Tus pies me redimo, ante Tu Presencia mi alma descansa, en el Tabernáculo me arrodillo, sintiendo Tus brazos que me abrazan.

Cuando estuve tan perdido, cuando se me agotó la Esperanza, Tú, te hacías el encontradizo, no con mensajes ni palabras.

Removías mis adentros, mientras mi corazón te buscaba, la razón decía que era cuento, que no existe el Amor que nunca se acaba.

Te serviste de la Sacramental de Caridad y Salvación, y ante el Cristo de la Sangre de Burgos cicatrizó mi llaga, sentí la llama de la Fe y la Pasión, dando calor a mi alma.

Desde entonces Caminas junto a mí, intentas por todos los medios que no caiga, si lo hago te pido perdón, para seguir Contigo a donde haga falta.

Jesús, si en verdad creyésemos en Ti no nos separaríamos del Sagrario donde resides en Presencia Viva. Si de verdad te amásemos como San Juan Evangelista y los demás apóstoles, que fueron capaces de entregar sus vidas por el Evangelio, no nos importaría ir a contracorriente en un mundo paganizado, aislado con tanta tecnología, internet, redes sociales, IA, que más que unir nos ha separado de nuestro prójimo, si pensáramos en los Tu harías antes de actuar a lo mejor no nos metíamos en tantos líos, ni se acabarían amistades de muchos años por dimes y diretes innecesarios.

Si fuéramos capaces de Amar como Tú lo haces con nosotros el mundo sería justo, ecuánime, misericordioso y no habría tantas disensiones, guerras, empobrecimiento... Los poderosos que quieren gobernar la tierra y que están más cerca del ángel caído que Dios Padre, no harían mella con sus falsedades, inquinas e intereses.


La vida es más fácil, aunque estemos rodeados de complicaciones, si somos capaces de dejarnos abrazar por Ti y que lleves el timón de nuestro propio itinerario existencial.

“Venid a mi todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré.

Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso. para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera” (Mateo 11, 28-30).

Jesús Eucaristía nos alivia siempre en cualquier parte que nos encontremos y tengamos la suficiente humildad de reconocernos pequeños y limitados. Lo encontraremos todos los días en el Tabernáculo de cualquier Iglesia Católica en cualquier parte del mundo. El próximo domingo saldrá a la calle, para ir nuevamente al encuentro de todos, creyentes o no, pues para Él no hay distingos, somos iguales y criaturas de Dios.

La Isla volverá a engalanarse ante la Solemnidad del Cuerpo y Sangre de Cristo. La Procesión recorrerá las calles entre altares y alfombras. Calles repletas donde muchos rezarán y otros solamente han ido porque salen los niños que han hecho su Primera Comunión.

Este domingo sale Jesús, aprovecha para acercarte a Él. No saldrás defraudado.

Alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar.

Jesús Rodríguez Arias


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