No hay un solo día que no lea
alguna noticia que alguien no conteste que le ha llegado el Karma, que este
existe, que se merece todo lo mal que le está sucediendo. Bueno, eso es lo que
entiendo pues me declaro neófito en todo este ámbito espiritual que rodea al
budismo.
¿Por qué tantas personas
hablan del karma si no son budistas? Saben lo que significa en realidad este
término. En vez de meterme en mil páginas que tienen a Buda como centro
neurálgico de su meditación espiritual, hago algo más fácil, buscar su
definición según la RAE.
Es el conjunto de los actos de
una persona durante su vida, que condiciona su destino en las sucesivas
reencarnaciones. ¿De verdad que la mayoría de los que hablan del karma creen en
la reencarnación?
Algunas frases que se han convertido en cotidianas, sobre todo en las redes sociales: El Karma no olvida, solo está esperando el momento perfecto, hay gente que vive como si el karma no existiera, el karma es como las tarjetas de crédito, primero lo gozas, luego lo pagas, haz lo que quieras, pero has de saber que el karma no se va de vacaciones o si te hacen daño, lo mejor es esperar a que el karma llegue y haga lo que le corresponde.
La práctica del yoga, más
concretamente del karma yoga, ha hecho que este concepto se haya popularizado
en Occidente y es por eso nos lo encontramos hasta en la sopa.
Doy gracias de ser católico,
apostólico y romano, de creer en Dios que es Amor y por tanto perdón,
misericordia, justicia, Fe, Esperanza y Caridad. En la Iglesia me han enseñado
a no desear mal a nadie, por mucho daño que te puedan haber hecho, de perdonar
a los que te persiguen, de rezar por ellos. Jesús en su ministerio, pasión,
muerte y resurrección me ha enseñado a vivir en paz con Él y conmigo mismo o
por lo menos intentarlo.
Además, pienso como
Hetepheres, he de decir que no creo en la reencarnación ya que me niego a
pensar que puedo convertirme en una rata, una cucaracha o en una roca porque el
chollo de hacerlo en una vaca no me va a tocar.
Puesto a creer en la
reencarnación prefiero hacerlo como David, el Gnomo, que cuando estiró la pata
se convirtió en un frondoso y bello árbol, pero visto lo visto, Virgencita que
me quede como estoy.
Cuando toque marchar, Dios
quiera me pueda ir en paz y que Él, en su infinita justicia y bondad, decida la
morada que tengo que habitar.
"Lo malo de que los
hombres hayan dejado de creer en Dios no es que ya no crean en nada, sino que
están dispuestos a creer en todo", en esta frase atribuida a Chesterton se
sintetiza todo lo que he querido expresar en mi semanal tribuna en San Fernando
Información.
Jesús Rodríguez Arias

No hay comentarios:
Publicar un comentario