lunes, 27 de marzo de 2023

Volver

 

El día después del Domingo de Pasión es el que he escogido para escribir este artículo tan intimista, tan lleno de sentimientos por La Isla por parte de un cañaílla errante.

Quedan muy pocos días para una nueva Semana Santa pero no hay que olvidarse de vivir las bondades de cada día...

Jesús Rodríguez Arias

VOLVER

Con la frente marchita/ las nieves del tiempo platearon mi sien/ Sentir/ que es un soplo la vida/ Que veinte años no es nada/ que febril la mirada, Errante en las sombras, te busca y te nombra/ Vivir/ con el alma aferrada/ a un dulce recuerdo que lloro otra vez.

Decía el tango que compusiera Carlos Gardel y el poeta Alfredo Le Pera y que tanto gusta a los que erramos por el mundo y fijamos residencia allá donde se pierden los sueños y se encuentra nuestros horizontes.

Volver a La Isla es unir sentimientos y recuerdos de personas, lugares, momentos vividos y hasta soñados en esa lejanía física en la que muchos nos encontramos.

Como cañaílla y callejolero que soy prefiero embriagarme con el perfume que destila el lugar de donde soy originario y hacerlo poquito a poco, gota a gota, pues es perfume caro, de los de tarro pequeño, que cuando se abre el aroma a sapina, sal, y naranjos en flor lo inunda todo. Olor a barrio sencillo, humilde y marinero como las callejuelas, olor a gran ciudad aun sin perder la esencia de las bondades de un pueblo, olor a historias que hizo grande la historia de España.

Aroma de los roscos de la Pastelería la Victoria o los dulces de La Mallorquina. Aroma a salinas y marineros con barquitas en la mar como Gallineras y La Casería. Aroma a colonia bien arreglado mientras se pasea por la calle Real, Rosario, Colón, San Rafael o Ancha. Sí, La Isla es en sí un caro y precioso perfume para los que la vivimos en la distancia.

Desde que me fuera a final de febrero del fatídico año dos mil veinte no he vuelto a pasear por sus calles y plazas, ni visitado sus Iglesias, ni echado una charla, será por eso por lo que atiendo a la llamada de queridos amigos que me ofrecen una excusa para volver a la que es mi casa. La de mi niñez y juventud, de la que salí para casarme, vivir en Jerez e instalarme en La Atalaya de Villaluenga del Rosario donde desde hace trece años es hogar y morada, la que no olvido ni olvidaré por muy lejos que me encontrara porque la distancia no es tal porque llevo a La Isla en mi callejolera alma, así ha sido y será mientras me quede un hálito de vida y Esperanza.

El martes volví a San Fernando gracias a la invitación de mi querido amigo Santiago Muñoz Romero para participar en su programa “La Isla de par en par” que se emite tanto en Radio La Isla como en 7 TV San Fernando que son medios del Grupo de Publicaciones del Sur. La excusa: Hablar de mi libro “Corazón Verde” del que algún escribiré porque ahora no procede. Y allí en el Polígono de Fadricas, mientras nos dimos un fuerte y profundo abrazo, el tiempo se detuvo como si estos años no hubieran pasado.

En esa media hora que duró la entrevista a modo de buena tertulia se tocó el motivo principal como es la publicación de Corazón Verde, así como de otras cosas pues eso es lo que pasa cuando amigos de tantos años se juntan al calor de una buena conversación.

En Semana Santa seguro que me escapo algún día para degustar y disfrutar de señalados momentos llenos de vivencias y recuerdos que es lo que nos va quedando a los que inexorablemente vamos cumpliendo años. No quiero pensarlo, pero sé que el Lunes Santo los latidos del corazón latirán más fuerte cuando vea pasar el cuidado y majestuoso cortejo procesional de mi Hermandad de Afligidos.

Sé que San Fernando ha cambiado su fisonomía en los últimos años. Algunos no son de mí agrado, aunque para gustos colores pues soy consciente que para bien o para mal La Isla de mi niñez, juventud y primer tramo de madurez ya solo existe en mis recuerdos.

He vuelto y volveré a La Isla siempre que haya una circunstancia especial pues como a los buenos perfumes hay que disfrutarla gota a gota.

Volver aun teniendo la frente marchita y las nieves del tiempo hayan plateado mi sien.

Jesús Rodríguez Arias


lunes, 20 de marzo de 2023

Levántate

 

Todos los días hay un motivo para levantarse.

Por nuestro bien y el de los demás es necesario poner los pies en el suelo, encarar la vida de la mejor manera y vivir...

Jesús Rodríguez Arias


LEVÁNTATE

Porque nadie lo va a hacer por ti, nadie se puede poner en tus zapatos, caminar tus propios pasos, ver la vida desde tus ojos, sentir lo que siente tu propia piel. Levántate porque lo que te toca hacer por la vida y también por los demás es cosa tuya y de nadie más.

¿Qué cuesta levantarse? ¡Por supuesto! Y más cuando te aqueja la tristeza, el desánimo, el dolor, los padecimientos, la pereza, o la concepción de que no interesas a nadie pues no te sientes querido.

Cuando tenemos problemas, cuando nos sentimos pesarosos, lo primero que pensamos es llegar a casa y meternos en la cama, huir de la realidad, del presente, para nadar en el subconsciente que todo lo disipa. Lo malo es que cuando nos acostamos preocupados la almohada no es buena consejera ya que todo lo vemos demasiado negro e incluso podemos creer que nada de lo que nos está sucediendo tiene solución. Es bueno descansar para surjan las ideas y por eso mismo tenemos la obligación moral de levantarnos y coger el toro por los cuernos.

Algunas veces es la salud que se quiebra y no nos deja levantarnos tal y como quisiéramos, aunque en esos casos, si la propia integridad personal lo permite, debemos intentar poner un pie en el suelo, aunque sea para sentarnos en el sillón. Este solo hecho nos demuestra a nosotros mismos que tenemos confianza, que estamos haciendo todo lo posible para continuar.

Otra forma de levantarse, cuando la negritud lo envuelve todo, es alzar el ánimo y con este la Esperanza. Estar animado también cura, aunque sea de puertas para dentro. Siempre recordaré el saludo de mi querido y siempre recordado Pepe Macías: “Sursum corda” o lo que es lo mismo: ¡Arriba los corazones!

Para levantarse, estemos como estemos, la base fundamental es tener Fe en uno mismo y por supuesto en Dios que es lo más importante. Él hace brotar fuerzas que creíamos agotadas, restaña las más dolorosas heridas, nos inunda de ánimo y Esperanza, nos hace ver que el dolor es parte consustancial de la vida, nos ofrece el reparador descanso, nos hace divisar la luz en la oscuridad, nos hace comprender que levantarse es la mejor opción que tenemos.

Y por muy mal que vaya el mundo, por muy desorientada que esté esta sociedad que cada día parece más podrida, por muchos desengaños que sufras de esas personas que creías tan cercanas, por el vacío que a lo peor sientes en lo más profundo del alma, tienes que levantarte, aunque los dolores y el pesar te puedan limitar, porque si no pones los pies en el suelo y asumes lo que debes hacer, lo que tienes encomendado, no tendrás derecho a quejarte de cuánto te rodea porque con tu pereza, indolencia y miedo estás haciendo lo que tanto críticas y tanto dolor te causa.

El mundo, la vida, no está hecho para los cobardes, para esos que tiran la piedra y después esconden la mano, para los que cambian de criterio según el interés de cada día, para los que su palabra y honor valen lo que la falsa moneda.

Toca ser valiente ante una humanidad que tiende a lo contrario, toca ser coherente ante una sociedad que preconiza equivocados mensajes, toca tener criterio propio ante el pensamiento único que quieren instaurar los poderosos del mundo. Toca abanderar las que parecen causas perdidas como el honor, la palabra, la excelencia, la Libertad, lo verdaderamente bello, el humanismo, el ser antes que el parecer, el Amor con mayúsculas, la tolerancia y el recíproco respeto, la Fe en Dios que es Justo y Misericordioso.

No es fácil, ya lo sé, a mí también me cuesta levantarme cada mañana, pero tengo que hacerlo por la propia dignidad personal, por mi mujer, mis seres queridos y todos los que en alguna manera me acompañan. Cuantos más años se van teniendo aparecen nuevos dolores y aunque las preocupaciones son las mismas ya las afrontas de distinta manera. Es lo que llaman madurez.

Hay que levantarse cada día, tomándonos nuestro tiempo, pues toca arremangarse y hacer lo que cada uno deba por el bien de nuestra humanidad.

Jesús Rodríguez Arias


lunes, 13 de marzo de 2023

Atienza

 

Este es mi pequeño homenaje a una persona conocida por todos como Antonio Atienza que nos dejó el pasado viernes.

Maestro de periodistas, hombre entregado a su profesión, amante de su Familia, amigos de sus amigos...

Lo recordaré siempre con mucho cariño y admiración.

Jesús Rodríguez Arias


ATIENZA


Siempre fuiste de alma inquieta y creativa de ahí que tu trayecto de vida haya sido tan fructífero en todos los sentidos. Hoy lunes reina esa clase de pesadumbre en todos los que te conocimos. Hoy el periodismo está de luto, todos los que conformamos San Fernando Información, Publicaciones del Sur, La Isla de la cual conocías todos sus recovecos y por supuesto Lebrija lugar que guardabas en lo más profundo de tu corazón.

Sé, querido Antonio, que este artículo solo puedo escribirlo una vez que ha finalizado tu estancia física en este terrenal mundo ya que eras contrario a toda clase de protagonismo pues siempre has dado el sitio a los demás. El buen periodista intenta permanecer siempre en la sombra pues sabe mejor que nadie que los focos son para aquellos que conforman la noticia de cada día.

Me impactó mucho la entrevista a José Manuel Colón, periodista y cineasta, que padece esclerosis múltiple del pasado 1 de noviembre de 2022.  En esta Antonio Atienza confesó padecer cáncer y que, a pesar de la metástasis, así como los duros tratamientos, no causó laboral baja ni abandonó ningún proyecto desde que le diagnosticaron el carcinoma amigdalar.

Atienza ha sido y será por siempre un periodista de raza que ha tocado todos los palos en cuanto a medios de comunicación se refiere, siendo un verdadero adelantado pues sus ansías de aprender hizo que tuviera una visión de futuro en el siempre apasionante mundo de la información. Todo esto junto a su carácter indómito y su visión irónica de la vida lo han convertido en uno de los referentes del periodismo local en San Fernando y un auténtico baluarte en el Grupo Publicaciones del Sur.

Antonio amén de un trabajador incansable que amaba cuanto hacía también ha sido un hombre que ha estado dotado con el don de las Artes toda vez que ha sido un prolijo compositor y productor discográfico. Entre 1975 y 1981 graba ocho LP completos de distintos estilos, casi cien canciones y otras tantas en discos de cantautores distintos, aunque en este caso solo con letras de flamenco. En 1977 ganó el Premio de Letras Flamencas del Concurso Nacional del Cante de la Minas de la Unión. En el año 1979 dirigió la obra de teatro flamenca “Poemas” con la bailaora Carmen Albéniz como protagonista. Ese mismo año creó el grupo Alba, primero de sevillana integrado por mujeres y las sevillanas “Te voy a contar un cuento” se convirtió en un éxito que es todavía recordado.

En 1982 cambia la composición y el mundo del espectáculo por Radio Lebrija y de ahí “El Correo de Andalucía”. A finales de 1987 llega a San Fernando y a partir de 1988 trabaja en el medio en el que ha cerrado los ojos a esta vida.

A Antonio lo conocía desde que llegara a La Isla hace treinta y seis años. Siempre he admirado su incansable vitalidad, su pasión por el periodismo al cual se dedicó en cuerpo y alma, su gran profesionalidad, su visión irónica de todo cuanto sucedía, su extraordinario humor negro, su perspicacia al ver la noticia mucho antes que los demás y su amor absoluto hacia su Familia que era sin lugar a la duda lo más grande que él tenía.

Con él hemos llegado a conocer por medio de fotos, vídeos y sus palabras lugares tan lejanos como Estados Unidos o Australia donde residen sus adorados hijos y nietecillos.

Ya estás con Dios al que tu corazón ansiaba conocer. Seguro que ya le has sacado varios titulares para el periódico del cielo. Vas a tener mucho trabajo amigo mío pues allá hay mucha gente buena a la que entrevistar.

Has dejado un profundo dolor a tu mujer, hijos, nietos, familia, amigos, al periodismo en general, San Fernando Información y Grupo Publicaciones del Sur en particular, a tu querido compañero de fatigas José Cabeza Boada y a nuestro común amigo Ángel Revaliente, a esta Isla de León, así como a tu Lebrija natal a la ibas periódicamente y por supuesto a la Cuca que llorará por siempre tu ausencia. Mi pesar a todos ellos.

Descansa en Paz querido amigo. Te lo mereces.

Jesús Rodríguez Arias



lunes, 6 de marzo de 2023

Viejo Cofrade

 

El artículo de este primer lunes del mes de marzo es mi particular homenaje a los viejos cofrades, a esos que han sido referentes, lo siguen siendo, en sus hermandades y cofradías.

No debemos olvidar que si nuestras cofradías son lo que son esto se debe a buenos y viejos cofrades que han dado sus vidas por las mismas. Su opinión vale su peso en oro.

Jesús Rodríguez Arias

VIEJO COFRADE

Lo puedes ver sentado en ese banco, casi siempre el mismo, en los cultos de su Hermandad. Es un lugar donde puede disfrutar de la solemne liturgia, pero alejado de los reservados porque cada cual, según las etapas de la vida, tiene que ocupar el sitio que en verdad le corresponde.

Viejo cofrade por los años que lleva en la cofradía que son los mismos que dice el carné de identidad. Recuerda que siendo niño ya corría entre la Iglesia y el vetusto almacén que era a su vez casa de hermandad. Abrió los ojos entre atributos, enseres, insignias, veneras, medallas, cirios, incensarios, varas o pértigas.

Su padre también era cofrade como lo fue su tío y también el abuelo paterno porque el materno murió pasada la guerra de unas malas fiebres. Su madre era una mujer piadosa que en casa cosía los capirotes y túnicas mil veces remendadas y mil veces parecían hasta nuevas el día santo que salían los Titulares a la calle.

Eran otros tiempos, se dice, pero benditos los que algún día vieron a sus mayores coser, remendar, bordar, túnicas, cortinas, sayas y hasta mantos que en días sacros se utilizaban en cada hermandad.

Con el pasar del tiempo fue colaborador hasta llegar a pertenecer a la Junta de Gobierno como vocal. Allí estaba para aprender y trabajar por la corporación nazarena de sus antepasados, por Dios, la Iglesia, así como por todos los hermanos sin excepción. Para él cada miembro de la cofradía era importante y si alguno se separaba por alguna que otra discrepancia hacía cuanto estuviera en su mano para hablar e integrarlo de nuevo pues todos los hermanos son necesarios y ninguno se puede perder por sentirse despreciado por los que manejan los trastos en un momento determinado. ¡Ay del orgullo malsano que tanto daño nos hace!

En sus largos años desarrollando funciones directivas tocó todos los palos en cuanto a cargos menos el de hermano mayor. Hace poco más de ocho años que dejó toda responsabilidad para dar paso a otros hermanos y sobre todo nuevas ideas.

En la Hermandad creció, se echó novia, se casó, tuvo a sus tres hijos, que a su vez crecieron, emparejaron, casaron y le hicieron abuelo. Su bendita mujer, sus hijos y nietos son también hermanos que vivieron otra forma de sentir esta forma de hacer apostolado porque han tenido como el mejor ejemplo las enseñanzas, el pundonor, esa forma de servir sin querer ser servido, de este viejo y añejo cofrade que aun no estando en primera línea de batalla enseña a todos con su impecable ejemplo toda vez que el lema de su vida siempre ha sido:  Ora et labora.

Nunca le gustaron los estériles protagonismos, ha sido un currante que ha intentado asumir la misión encomendada desde el trabajo y la oración. No es de fotografías en primeros puestos, ni de aparecer en la radio, televisión o en cualquier medio escrito. Lo suyo ha sido más servir que ser servido, ha intentado ser un penitente cada día de sus días, al que solo se le vieran los ojos, como cuando se reviste con la túnica, porque en ellos no hay doblez ni mentira posible.

Es un cofrade conocido y reconocido que intenta permanecer en esa clase de anonimato donde se puede hacer más que estando cara a los focos. Por eso no entiende como muchos integren los cargos directivos de nuestras hermandades y cofradías para ser alguien o incluso para aprovecharse de esta honorable condición para dar el salto a la política. Cuando se enterarán estos que no se puede servir desde la coherencia de fe a Dios y al césar.

Él sigue sentado en su banco de siempre al ladito de su mujer y cerca de varios antiguos hermanos, siempre los mismos. Ya se ve y siente mayor, las fuerzas y las piernas no le responden como antaño. Ahora es más de permanecer en el sagrario o en la capilla de sus Titulares mientras reza, pasear con sus nietos o sentarse a tomar un café mirando el mar.

La edad es la edad, pero sabe por experiencia que ser cofrade es tener siempre un corazón niño.

Jesús Rodríguez Arias


lunes, 27 de febrero de 2023

Imborrables momentos


Cada momento vivido se puede convertir en imborrable. De nosotros está que así sea.

Jesús Rodríguez Arias


IMBORRABLES MOMENTOS

Hay que saberlos buscar y disfrutar porque de los mismos quedan imborrables recuerdos que permanecen por siempre a modo de inalterables fotografías en la retina de nuestra memoria.

Los hay para todos los gustos y hoy voy a hablaros de esos que comparto y los que me gusta compartir con mis seres queridos, así como toda persona cercana de buen corazón.

Para mí los mejores e imborrables momentos son los que paso en compañía de Hetepheres, ya sea viajando o disfrutando tranquilamente en La Atalaya, ya sea leyendo, comiendo, paseando, compartiendo proyectos, ilusiones, atendiendo a las obligaciones, viviendo cada día a su vera. Junto a ella nuestras dos inseparables perritas Enriqueta y Fernanda. Y también son los que comparto con amigos de verdad, verdaderos hermanos del alma, estos no son muchos, ellos saben quiénes son en los que a diario deposito mi cariño y confianza.

Quedar un día para almorzar en cualquier sitio, conversar tranquilamente en casa saboreando una copa de vino, compartiendo actos ya sean religiosos o civiles, coincidiendo en las cosas que nos unen y que nos hacen tan felices. Imborrables son también los momentos que se viven dentro de tu Hermandad los trescientos sesenta y cinco días del año.

Soy un hombre de Fe y por ello también tengo memorables momentos de las instituciones eclesiales a las que pertenezco, también de personas de Iglesia que se han dejado la piel e incluso la vida por la misma. Imborrables recuerdos con sacerdotes muy queridos a los que profesaré por siempre gratitud como Don Manuel Orta, Don José Antonio Medina Pellegrini, Don Rafael Pinto Vega, Don Juan Enrique Sánchez Moreno, Don Juan José Marina Janeiro, Don Ricardo Jiménez Merlo, Don Antonio Luis Sánchez, Don Antonio Diufaín, Don Julián Berzosa, ejemplar cura rural de mi querida Cantabria, el rondeño Don Alonso Ros, Don Mario Pardos Ruesca, SDB, amén de los obispos de Cádiz y Ceuta y Asidonia-Jerez, Monseñor Don Rafael Zornoza Boy y Don José Rico Pavés así como los cardenales Rouco Varela, Cañizares y Cipriani.

Imborrables momentos los vividos en este apasionante mundo de la comunicación, con sus profesionales, medios, con este vocacional oficio de escribir que tanto gozo y sufrimiento me sigue dando. Imborrable son los momentos que compartí con mi buen amigo y hermano Pepe Moreno Fraile. Hablábamos todos los días a tempranas horas para ponernos al corriente de cuanto acontecía y lo que cada cual pensaba.

Los buenos momentos, que hay que buscarlos y disfrutarlos en su justa medida, se hacen imborrables con el tiempo y forman parte de los haberes de la propia vida. Los malos, que también los hay, se mantendrán en el corazón hasta que eres capaz de digerirlos, pasar página, y recordarlos con melancólica gratitud.

Estamos tan afanados en hacer tantas cosas, en estar en todos los lados, ser alguien, tener más, que nos estamos olvidando de lo que en verdad merece la pena. La vida, con sus horas y días, no está tanto en lo virtual sino en quién está a tu lado, en tu casa, familia, amigos de verdad, lugares, ciudades y pueblos que forman ya parte inequívoca de tu existencia ¡Cuántas vivencias nos estamos perdiendo por no acercarnos a los demás, a ese prójimo que estando tan cerca sentimos tan lejano!

Reconozco que cada día son más las vivencias que se van agolpando en ese imaginario baúl de los recuerdos donde los momentos llegan a ser imborrables porque solo permanecen los que rememoro con gratitud. La vida nos va enseñando que ya no tenemos edad para perder el tiempo con cosas vacuas, tóxicas, lesivas, así como con personas que por su forma de ser no nos convienen para nada.

Sé que muchos de los momentos que he vivido no se repetirán ya que hay demasiadas personas que se marcharon para recorrer celestiales senderos. Uno se hace verdaderamente mayor, tengas la edad que tengas, cuando mueren nuestros padres, hermanos, familia muy cercana y buenos amigos que son hermanos del alma. Por eso a las personas que quiero las necesito cerca de mí porque no sabemos lo que Dios nos tiene preparado a la vuelta de la esquina y cuantos imborrables momentos quedan aún por vivir.

Jesús Rodríguez Arias


lunes, 20 de febrero de 2023

Mis dos metros cuadrados

 

El itinerario de esta Cuaresma y también en la vida tiene mucho que ver con mis dos metros cuadrados...

Jesús Rodríguez Arias

MIS DOS METROS CUADRADOS

Una nueva Cuaresma llega a nuestras vidas y con esta un tiempo de preparación para vivir con total intensidad espiritual la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús. En estos días previos podríamos hacer examen de conciencia para ver qué penitencia nos planteamos en estos cuarenta días venideros.

En una conversación con Hetepheres me dijo que ella intentaba hacer todo el bien que pudiera en sus dos metros cuadrados más inmediatos ya que superando esta distancia no era cosa tanto de uno como de los demás. Mi propósito para esta Cuaresma es hacer el bien intentando no mirar a quién. Esto que queda muy bien puede suponer una verdadera penitencia.

Reconozco que de siempre he sido una persona abierta, extrovertida, un verdadero animal social pues en todo lugar, acto, y momento me gustaba relacionarme con mis semejantes. Podía encadenar días tras días de actividades, reuniones, asistir como oyente o como ponente a conferencias, mesas redondas y demás que se organizaran sin apenas desgaste. Ahora, a los cincuenta y tres años que me alumbran, me costaría mucho llevar esta vida. Con los años me he hecho más reservado, más intimista, más alejado de todo y de todos, me gusta vivir donde vivo, me descansa pasar temporadas en un pequeño pueblo de Cantabria, disfruto de una vida tranquila, modesta, y de buscada soledad. Cada día que pasa me considero un solitario que no se siente solo, que huye de las aglomeraciones, que intenta pasar desapercibido manteniendo una respetuosa distancia con los demás. Solo los más íntimos tienen llave para entrar en mis adentros donde son siempre bienvenidos.

Por eso me propongo, dentro de esos dos metros cuadrados, ser más sociable y cercano con todos dedicándole tiempo ya sea personalmente o por medio de la oración incluso a aquellos que sé me quieren mal. Aconsejar, si puedo y me dejan, a quienes necesiten una palabra amiga que les sirvan de asidero ante sus dudas y problemas.

Dentro de mis dos metros cuadrados estar el de orar y desear el bien a todos sin excepción. Rezar y amar a las personas queridas es lo más fácil del mundo, pero cuando tienes que hacerlo con aquellos que te quieren zaherir con palabras, obras y omisiones es ya es harina de otro costal. Tener siempre a nuestros fieles difuntos, benditas ánimas del Purgatorio, y difuntos olvidados en nuestras plegarias pues algún día seremos uno de ellos y también imploraremos que un corazón noble rece por nuestras almas.

Hacer obras de caridad atendiendo a los más necesitados, ofreciendo ayuda no solo de dinero y alimentos sino también atendiendo en la medida de mis posibilidades a esa persona que se encuentra sola, enferma o desvalida, al que lo pasa mal por mil circunstancias. Hay muchos que necesitan más que el comer un gesto de cariño, un beso o un abrazo.

Es esos dos metros cuadrados hay que intentar mantenerlos libres de chismorreos, críticas, falsas acusaciones, injurias infundadas, infames difamaciones, malos y sucios pensamientos que quitan nuestra propia dignidad como seres humanos.

Dentro de mis dos metros cuadrados debo mantener férreamente la coherencia personal en todo cuanto piense, haga, o escriba. Os confieso que no es fácil, pero si muy gratificante ya que dormir tranquilo todas las noches no tiene precio.

Y por supuesto dentro de los dos metros cuadrados intentaré, con la ayuda de Dios, ser consecuente con la Fe, ser un verdadero discípulo de Cristo e hijo pródigo dentro de la Santa Madre Iglesia defendiéndola tal cual es siempre y entendiendo que la misma quiere ser servida en la forma y manera que esta disponga. Todos los católicos somos trabajadores en las míes del Señor y Él dispone en cada momento cual es la misión de cada cual. Esa fidelidad también se extiende cuando actúas en la esfera de lo público.

Hacer el Bien no es fácil ni mucho menos pues desearlo a personas queridas no tiene tanto valor como cuando lo proyectas con los que te han hecho mal y lo siguen haciendo.

Sí, pienso que en esta Cuaresma amén de vivir con intensidad todo cuanto tenga que ver con el apostolado cofrade voy a trabajar mis dos metros cuadrados.

Jesús Rodríguez Arias


lunes, 13 de febrero de 2023

Inteligencia artificial

 

Ya se ha convertido en parte de nuestro día a día y muchos  sin esta no sabrían vivir pues dependen de la misma en su quehacer cotidiano.

Escribe esta tribuna una persona totalmente analógica que rehúye de estar sometido en una u otra forma a la inteligencia artificial.

Jesús Rodríguez Arias

INTELIGENCIA ARTIFICIAL

Inteligencia según la rae es la facultad de la mente que permite aprender, entender, razonar, tomar decisiones y formarse una idea determinada de la realidad.

Ahora bien, en esta época del presente siglo también nos acompañan día a día lo que se denomina inteligencia artificial y que es la combinación de algoritmos planteados con el propósito de crear máquinas que presenten las mismas capacidades que el ser humano. He investigado un poco para ofreceros ejemplos de estos artilugios.

¿Quién no conoce el robot aspirador “roomba”?  Es un aspirador con una programación inteligente y un limitado sistema de limpieza. Para que este efectúe su labor perfectamente tienen que apartarse las sillas, mesas, y sobre todo alfombras pues si son de cierto grosor choca y se para. También existen los robots limpiacristales inteligentes diseñados para facilitar la limpieza de las ventanas por su parte exterior.

El Smartwatch es un reloj inteligente que se conecta a su vez a un teléfono inteligente y en los que puedes leer correos electrónicos, mensajes, notificaciones, ir a galería de fotos, actualizar redes y un largo etcétera. También estos artilugios, por supuesto inteligentes, miden la frecuencia cardiaca, sirven de cronómetros, distancias recorridas, “controlan” nuestro sueño, aunque hay expertos médicos que aconsejan no dormir con estos desarrollados relojes porque pueden provocar insomnio.

¿Quién no te ha hablado alguna vez de las bondades de las bombillas inteligentes?  Estas no son más que bombillas LED que se conectan a la red WIFI y que por lo tanto puedes controlar a través del móvil, asistentes virtuales como Alexa, Siri, Amazon Echo, etc. Asimismo, se pueden conectar y sincronizar con otros aparatos inteligentes del hogar. Con las mismas puedes apagar y encender con la voz, definir la intensidad, color de la luz, y un largo etcétera. Estas bombillas no sirven de nada si cae la cobertura o se va la electricidad.

En otro nivel nos encontramos con domóticas en las casas que son las controladas a través de la tecnología. Abrir ventanas, puertas, calefacción…

¿Sabías que existían los cinturones inteligentes que te avisan cuando te saltas la dieta?

O la Smart huevera que nos informa cuantos huevos quedan en el frigorífico y los que van a caducar. También nos encontramos con el retrete “Numi”, que es de lujo y con elegante diseño. Este se controla por voz, abre y cierra la tapa de forma automática, calienta el asiento, lo precalienta a nuestro gusto y pone música relajante. También existe papel higiénico, portarrollos y jarras de agua inteligentes. Estas últimas son transparentes y nos avisan de la cantidad que queda en dicho envase.

Dentro de la inteligencia artificial existe de todo y solo os pido que lo comprobéis por vosotros mismos. Como los cepillos de dientes que hacen fotografía a nuestra dentadura, o la pulsera “Pavlok” que da pequeñas descargas eléctricas cuando hacemos algo mal. Si no vas al gimnasio, descarga; si te muerdes las uñas, descarga; si estás mucho tiempo en el móvil, descarga…

Por supuesto existen los bolígrafos, cuadernos, gafas, pijamas, ropa interior, calcetines y espejos inteligentes. Estos últimos son interesantes pues además de antivaho puedes ver una película o un programa de televisión porque simulan la experiencia de una Smart TV. Muy aconsejable con el retrete “Numi”.

Y si eso fuera poco también existe el condón inteligente que se lo pone el varón no para hacer la función de un profiláctico sino para medir la frecuencia cardiaca, la calidad del coito o la duración de este. ¡Vaya tela!

Todo lo antes dicho se va al garete si cae la cobertura o hay un apagón de luz.

Nos han hecho depender de la tecnología, hay generaciones que no pueden vivir sin ella. Parece que nos cuesta pensar y hacer las cosas por nosotros mismos. Al final los seres humanos que somos poseedores de la inteligencia y el raciocinio nos vemos inútiles si falla algo de la inteligencia artificial. ¿Qué triste verdad?

Y escribe este artículo una persona totalmente analógica que huye de todos estos inventos de última generación, que escribe todavía con pluma estilográfica, que le gusta vivir la pureza de lo auténtico y hablar, rezar, sentir, reír o llorar con personas de carne y hueso.

Jesús Rodríguez Arias


Luis de la Fuente

  Cuando cogió la Selección Absoluta de España, nadie daba un céntimo por él, pero lo que no sabían es que este entrenador llevaba transit...