lunes, 27 de enero de 2020

La Carta del Obispo






Aquí os dejo mi semanal tribuna en Información San Fernando y que lleva por título: "La Carta del Obispo".

Jesús Rodríguez Arias 













LA CARTA DEL OBISPO




“La carta pastoral del Obispo refleja la realidad de nuestra diócesis”. Esta frase de Alfonso Caravaca de Coca es de una sinceridad aplastante amén de una invitación a leer y meditar la misma en toda su extensión porque en toda ella Monseñor Zornoza desarrolla un texto que muestra su nivel de conocimiento de nuestras Hermandades y Cofradías a lo largo y ancho de la  diócesis de Cádiz y Ceuta que dirige con paso firme y entrega desmedida.

Nos dice D. Rafael que las Hermandades son una realidad muy importante de la Iglesia, que son asociaciones de fieles de la Iglesia Católica, con capacidad de convocatoria y cauce de piedad. También resalta que cada cofradía tiene vocación de hermandad, con todo lo que ello conlleva.

Los cofrades estamos llamados a compartir la fe y el amor de Dios como laicos cristianos, miembros de la Iglesia y en profunda comunión con ella. Resalta las palabra de Benedicto XVI que dice que “las hermandades son escuelas de vida cristiana y talleres de santidad”. Incide que de poco servirían los cultos y procesiones si el primer objetivo no es nuestra santificación, el amor a Cristo y a su Iglesia.

Apunta tres necesarias claves que deberíamos tener muy en cuenta: Autenticidad evangélica con clara exigencia a un testimonio personal y social donde la coherencia de una vida santa va unida a la piedad. Para vivir nuestra vocación y misión es indispensable tener una mente y un corazón educado, formado, capaz de “dar razón de nuestra fe”. En cuanto al testimonio social expresa que somos creadores de una nueva presencia que crea cultura en la calle. Hace hincapié en nuestro sentido caritativo, el darnos a los demás y nos advierte de esos contrasentidos en los que algunas veces caemos como son los gastos ostentosos y superfluos que no se entienden en la actual sociedad.

El interés personal, los protagonismos, el figurar, el afán de poder, los personalismos y modos autoritarios sobran en el comportamiento de cualquier cofrade y más, esta es una opinión muy personal, en sus dirigentes.

Las Hermandades y Cofradías formamos parte de la Iglesia diocesana donde Cristo es nuestro sustento. Debemos afrontar los retos y tempestades, valorando y respetando todos los carismas unidos al obispo y al presbiterio.

Monseñor Zornoza destaca el ardor misionero de las cofradías que como Iglesia que son no viven para sí mismas, existen para evangelizar. Este carácter misionero deben ejercerlo en primer lugar con aquellos hermanos alejados y en el interés de transmitir la fe a los demás. También nos recuerda la importancia del Congreso de Laicos que está próximo a celebrarse.

He intentado destacar algunas partes de esta interesante e importante carta pastoral que nuestro obispo Monseñor Zornoza Boy dedica a las Hermandades y Cofradías de la diócesis que dirige y que sé ha sido muy bien recibida por los dirigentes cofrades pues han visto que entre sus páginas se muestra la realidad de un carisma único que tan esencial es en una sociedad que por cada día que pasa está más secularizada.

Personalmente acojo la carta de nuestro obispo con ilusión porque leyéndola reflexivamente compruebo que es una auténtica joya en cuanto a pastoral se refiere amén de los oportunos toques de atención muy necesarios debido a la interpretación errónea que algunos llamados cofrades hacen de nuestras hermandades diluyendo su sentido de Iglesia por uno más social y personal así como nos recuerda lo innecesario de esos gastos suntuosos que nos alejan de la realidad  y también, por qué no decirlo, de nuestra misión evangelizadora.

Ahora está en nosotros el que la hagamos nuestra, la pongamos en práctica, porque estamos llamados a testimoniar y compartir nuestra fe como laicos cristianos, miembros de la Iglesia y en comunión con ella, expresada en su vida, doctrina, liturgia, obediencia y siempre fieles a nuestra vocación.

Lógicamente, como cofrade, apoyo y suscribo las palabras de nuestro obispo así como la impecable labor que realiza el Secretariado Diocesano para las Hermandades y Cofradías cuyo delegado episcopal es mi admirado Padre Juan Enrique Sánchez y su director mi buen hermano Alfonso Caravaca de Coca.

Jesús Rodríguez Arias


* Descarga la Carta Pastoral para las Hermandades y Cofradías en la Diócesis de Cádiz y Ceuta de Monseñor D. Rafael Zornoza Boy.
MI CARTA PASTORAL PARA LAS HERMANDADES Y COFRADÍAS EN LA DIÓCESIS DE CÁDIZ Y CEUTA.



lunes, 20 de enero de 2020

El juramento





"El juramento" así se titula mi artículo de este lunes en Información San Fernando y con él quiero explicar lo que pienso sobre este y otros asuntos que seguro nos atañen...

Sin más, os dejo con su lectura.

Jesús Rodríguez Arias










EL JURAMENTO




En esta España aconfesional que no laicista que nos alumbra todavía son muchos los que piensan según reminiscencias del pasado y por eso nos alegra tanto ver a los políticos y cargos públicos engrosar actos, cultos y procesiones cuando en verdad en algunos no tendrían que ser ni invitados salvo que el evento se celebre en local público que lo normal y corriente es que si cuenten con ellos por puro protocolo.

Lo mismo pasa cuando los altos cargos juramentan sus cargos ya sea  presidente del gobierno, ministro, diputado, senador, parlamentario o concejal de turno y lo hacen sin ningún símbolo religioso, la cruz y la biblia se entiende, pues son personas no solo no creyentes sino que algunos se consideran ateos recalcitrantes amén de anticlericales.

No podemos pensar que porque España sea mayoritariamente católica nuestros gobernantes tengan que serlo porque parece todavía queda ese vestigio de confesionalidad derogado por nuestra Constitución de 1978. ¿Nos puede enfadar que Pedro Sánchez o Pablo Iglesias juren o prometan sus cargos ante tan importantes símbolos sagrados siendo ellos ateos confesos? Como cristiano y católico agradezco que no sea así pues si lo hubieran hecho, aunque solo fuera para dar una imagen conciliadora con todos incluso con los creyentes, este gesto se  convertiría en verdad en una impostura, un acto que no solo molestaría a los de su forma de pensar sino también a los que en verdad somos cristianos y profesamos la Fe católica ya que en el ideario político de este tipo de dirigentes está la instauración del laicismo como modelo de estado que quiere decir eliminar todo símbolo o vestigio religioso de la esfera pública e instaurar sucesivas leyes que vayan contra la vida, la ley natural o directamente contra la Iglesia Católica cuando tienen en mente la suspensión del Concordato con la Santa Sede de 1979.

Os confesaré que como católico agradezco mucho que los representantes públicos que no son cristianos no utilicen símbolos tan sagrados e importantes para nosotros en su toma de posesión porque en verdad ese juramento carecería de validez no tanto legal sino moral y eso sería empezar engañando al personal que les ha votado como al que no lo ha hecho así como mentirse ellos mismos.

Pienso que los católicos españoles tenemos que cambiar el chip porque muchos piensan todavía que el estado es confesional y no es así aunque tampoco laicista como nos quieren hacer ver e imponer. Pienso que somos los católicos los que debemos sufragar los gastos que genera la Iglesia, somos nosotros los que debemos ayudar a nuestros párrocos no solo en temas de pastoral sino pecuniariamente hablando. Sé que a los españoles nos cuesta rascarnos el bolsillo para todo cuanto tenga que ver con la Iglesia pero es que el mantenimiento de la misma, los sacramentos, la distintas pastorales que encaminan nuestra vida espiritual, dependen de los bautizados, de los católicos, y así ningún gobierno intentaría pisotearnos mediante amenazas porque seríamos totalmente independientes y libres para dedicarnos a las cosas de Dios en la tierra y que el césar se quede con lo que es del césar. Esto no quiere decir que cuando tributemos los católicos decidamos dar a la Iglesia esa parte que a ella queremos vaya destinada en la declaración de la renta así como se le otorguen los beneficios que tienen otras realidades e instituciones porque no es de recibo que los partidos políticos, los sindicatos e incluso la patronal gocen de beneficios fiscales y a la Iglesia Católica, que no olvidemos es la mayoritaria en España, se los quieran cercenar porque ahora se lleva ser ateo, laicista, anticlerical y contrario a todo lo que tenga que ver con Dios.

En esta España tan progresista, tan desarrollada y avanzada en todas los sentidos tenemos que tener claro que nuestros gobernantes en su mayoría no solo no son católicos sino que todo lo contrario y que la Iglesia por lo que es y significa es inmensamente molesta por lo cual creo que ya va siendo hora de todos nosotros nos rasquemos literalmente el bolsillo para ayudar a mantenerla porque de las colectas de los domingos no se sostiene la inmensa labor que lleva para adelante la Iglesia Católica.

Jesús Rodríguez Arias

lunes, 13 de enero de 2020

Nubarrones en el alma






Será porque tengo "Nubarrones en el alma" el por qué escribo este artículo tan personal en mi semanal tribuna de Información San Fernando.

Jesús Rodríguez Arias 










NUBARRONES EN EL ALMA




Tengo nubarrones en el alma y por más que intente pensar en otra cosa no puedo. Tu marcha, lo he de reconocer, me ha dejado trasquilado y aunque sabía de la gravedad de la enfermedad no podía suponer lo rápido que ha sido el fatal desenlace. Sí, eras de esas personas que sin ser amigos has estado muy presente a lo largo de mi existencia ya sea porque frecuentábamos los mismos caminos, senderos o veredas.

Hace un tiempo, hace más o menos treinta años, lo fuimos pero la vida con sus decisiones nos separó y no supimos o pudimos reencontrarnos. En su momento tu elegiste lo que querías ser y yo también pero en distintas trincheras aunque con casi el mismo pensamiento.

Pero la realidad de una persona no es tanto lo que hizo en vida sino el mensaje que nos ofreció ante el dolor, los padecimientos, la enfermedad y la misma muerte. La realidad no es el éxito efímero ni el olvido buscado o condenado a ello, la realidad con sus máximas enseñanzas es cuando llega la postración que nos humilla, nos vence, nos hace ver que nuestra portentosa fuerza, nuestro ingenio e intelecto no es nada sin la fuerza motora de la Fe que nos sustenta siempre.

Tuviste éxito, trabajaste año tras año para conseguirlo, fuiste lo que querías y soñabas, llegaste a metas altas, gobernaste y siempre tuviste ese poder de decisión que tan duro es, tan pocos amigos de verdad genera y tantos enemigos afloran. Si no hubiera llegado la enfermedad seguro hubieras degustado nuevas mieles que te hubieran puesto en ese lugar ampliamente soñado que se consigue después de tantos años de plena dedicación. No fue posible, el mal que padecías te dio la cara y entonces todo lo que antes era importante dejó de golpe y porrazo de serlo.

Encaraste esta recta final desde la valentía, y es bien difícil el serlo en semejantes circunstancias cuando toda la vida se viene abajo así como así. Valentía, coherencia, alejamiento de todo en busca de la deseada soledad de la  Fe hecha Piedad, Esperanza y Misericordia.

Lo que es la vida supe de tu deterioro, de tu enfermedad cuando casi nadie lo sabía pero permanecí en el sepulcral silencio del respeto, guardé esa información que venía de buenas manos en lo más hondo del corazón. No creo en las casualidades, pienso que fue el Señor el que fue bondadoso conmigo y me puso al tanto de estos conocimientos para que, por los cauces que fueran, estuviera preocupado de como ibas, estuviera al tanto de la evolución y sobre todo del mensaje de fortaleza que lleva implícita el enfrentarse a este padecimiento tan letal como doloroso.

Y bien que nos has regalado un testimonio de vida ante el dolor, la enfermedad y la misma muerte que debe servirnos de enseñanza para cuando a nosotros nos llegue la hora. Personalmente te doy las gracias por tu testimonio de vida ante el final de la misma.

No, no éramos amigos aunque hubo día hace casi tres décadas llegamos a serlo, no nos relacionábamos ni coincidíamos siquiera pues nuestros mundos eran demasiado distintos pero tengo que darte las gracias porque en los momentos finales he descubierto los valores y virtudes que atesoraban en tu corazón, he descubierto que cogiéndose de la mano de Jesús hallamos nuestro descanso pues su yugo es llevadero y su carga ligera, que la cruz que llevamos sobre nuestros hombros es el mejor de los asideros para alcanzar la gloria, que vale la pena lo que Dios quiera para nosotros porque siempre es bueno y necesario en nuestras vidas aunque en nuestras cortas entendederas no lleguemos a comprenderlo.

Te has ido como decidiste afrontar la enfermedad: En silencio y cogido a la Virgen del Carmen a la que amabas sin fisuras.

Ahora tus seres queridos, tus hermanos del alma, amigos y legión de conocidos no se lo creen, están en ese lógico aturdimiento que produce la muerte de una persona cercana y querida por igual. A ellos mi pesar.

Y a ti solo decirte que algún día nos reencontraremos y entonces ya no habrá pasado, ni circunstancias ni momentos porque todos somos hermanos en un mismo Dios verdadero.

Descansa en Paz, te lo mereces.

Jesús Rodríguez Arias 

martes, 7 de enero de 2020

¿Católicos?



El mundo y España está cambiando a peor, parece que todo vale, que todo está permitido, que todo se puede permitir menos el profesar la Fe Católica pues eso está perseguido, mal visto, y no se puede consentir...

Vienen tiempos recios en todos los sentidos, que nadie se lleve a engaño, pero más para los católicos y por supuesto  también para el apostolado cofrade.

En mi primer artículo de este 2020 en Información San Fernando escribo de este tema, sin más...

Jesús Rodríguez Arias





¿CATÓLICOS?





Hoy  comienza el año real después de celebrar todo lo habido y por haber según mandan las tradiciones porque en verdad entre unos y con el consentimiento del resto la Navidad se ha convertido en una tradición más en vez de la celebración del Nacimiento de Jesús. Es lo que podemos llamar la desacralización de las fiestas eminentemente cristianas así como del mundo en general.

Sí, pienso que los que manejan los hilos, que no son los políticos, quieren desacralizar todo porque no hay nada más molesto para ellos que Dios, las creencias en general y sobre todo la religión católica y por eso vivimos una Navidad que no es Navidad sino la fiesta de Papa Noel al que damos un protagonismo exacerbado arrinconando, en el mejor de los casos, el Portal con la Sagrada Familia en sitio público pero escasamente visible y todo esto pasa con el permiso, también anuencia, de los que nos decimos cristianos, católicos.

Todo lo que huela a sagrado es pernicioso, todo lo que sea laicista debe ser no solo respetado sino protegido por las leyes. Lo religioso y más lo católico no basta con ser escondido en las sacristías sino eliminado de la faz de este mundo tan banal, donde el gnosticismo y el sincretismo campan a sus anchas promovido por los poderosos que tienen vendidas sus almas y no a cualquier precio.

Esto que escribo está pasando, está a la orden del día, y se distingue con suma facilidad si uno es capaz de discernir, para eso hay que procurar tener una esmerada formación, y pararse a mirar en la gran y globalizada ventana de un mundo que nos quiere en continuo movimiento, deslumbrados por los flashes del consumismo, del interés, del tener más y más aunque acabemos endeudados de por vida.

Pero de esta desacralización general también tenemos culpa los cristianos, los católicos, porque de alguna u otra manera hemos dejado de serlo ante la sociedad. Se puede, se debe, ir a celebrar la Eucaristía, tener una vida conforme a nuestra Fe pero si eso no va acompañado con nuestro testimonio de poco sirve. ¿Cuántos nos santiguamos cuando pasamos por una Iglesia? ¿Cuántos le dicen a ese que le ha contado un problema que rezará por él? ¿Cuántos vamos rezando con el rosario en la mano por la calle? ¿Cuántos hablamos de Dios en la esfera pública? ¿Cuántos defendemos nuestra Fe ante los ataques de nuestros gobernantes? ¿Cuántos alzamos la voz para decir que por ahí no, que a nosotros no nos van a callar por más que nos aíslen y nos manden al mayor de los ostracismos? ¿Tanto le debemos al césar que somos capaces de anular a Dios de nuestras vidas?

Esta es una tarea de todos los que profesamos la misma Fe y ese dar la cara, ese ser valiente por ser de Dios y no del mundo la debemos realizar cada uno según nuestras circunstancias, según los dones que hayamos sido bendecidos, desde los más íntimos a niveles más generales el que pueda. No nos quejemos de que si los gobernantes quieren eliminar la asignatura de religión católica, quieren cerrar el grifo a los colegios concertados de educación diferenciada, quieren imponer la laicidad de un Estado que es aconfesional constitucionalmente hablando, quieren promover leyes que atenten no solo con la religión sino contra la ley natural, quieren introducir la cultura de la muerte como opción preferente a la vida. No nos quejemos  de que atentan contra los insondables fundamentos de nuestra Fe cuando preferimos quedarnos callados, mirar para otro lado, pensar que eso no nos corresponde a nosotros, decirnos para acallar nuestras conciencias que al final todo quedará en agua de borrajas. Tenemos que rezar, y mucho, pero sobre todo tenemos que actuar desde el respeto, la valentía y sobre todo la coherencia, esa que nos hace Libres porque no nos defendemos a nosotros mismos sino a la Verdad que es Dios.

Mirad, los cofrades lo tenemos fácil porque nos dan oportunidades de oro para defender nuestra Fe ante los desmanes de la persecución que está siendo sometida cada vez que nos subamos a un atril,  escribamos en medios o en nuestros cuaresmales boletines. Lo tenemos fácil pero os pregunto: ¿Queremos hacerlo? He ahí la cuestión…

Jesús Rodríguez Arias  

lunes, 30 de diciembre de 2019

Signore delle cime



Termina un nuevo año y por consiguiente comienza otro...

Termina un año que habrá tenido de todo, como en botica, y de cuyas enseñanzas sería conveniente aprender pues luego caemos infinitamente en la misma piedra...

Mi último artículo de este año 2019 tiene una especial dedicatoria y lleva por título "Signore delle cime".

Con él os deseo todo lo mejor para 2020.

Jesús Rodríguez Arias 







SIGNORE DELLE CIME



“Señor de las cumbres” es una conocida canción italiana de plegaria fúnebre  compuesta por el conocido compositor, organista y director Giuseppe De Marzi en 1958 cuando tenía 23 años en homenaje a Bepi Bertagnoli que había muerto por un alud en la montaña en 1951.

Es una canción extraordinariamente bella, de esas que te embelesa el alma siempre y más cuando te hayas sentado en la cima de una montaña admirando  cómo se abre el horizonte ante ti, donde los árboles se quedan pequeños, sientes como el viento hecho brisa rompe contra la roca y observas el lento planear de los buitres que hacen piruetas en ese cielo que está demasiado cerca de ti.

Sí, Signore delle cime es ideal para escucharla siempre pero adquiere todo su sentido, su vigencia, si tienes el inmenso privilegio de poderla degustar sentado en la cima de cualquier montaña.

Debo reconocer que alguna vez la había escuchado pero siempre de pasada como otras cosas en la vida pero supe de su real belleza tanto en la música como en el canto cuando una vez estando subido a “nuestra” montaña mientras permanecía absorto en mis pensamientos, admirando la envoltura natural del horizonte que se abría imponente ante  mí y ese buitre rompía el aire con su majestuoso vuelo. Si, fue entonces en el silencio más absoluto cuando empecé a escuchar esta canción que hizo encoger el alma a base de sentimientos y hondas emociones. No sabía de dónde venía, estaba tan abstraído en mi mundo que me había olvidado del resto.

Y allí estabas tú, sentada en unas rocas más abajo, con la mirada también perdida en tus pensamientos mientras rezabas la particular oración que es en sí la letra de esta canción. Allí estabas tú saboreando tu momento en la que consideramos “nuestra” montaña, tan ausente de todo y todos, tan entregada a tus recuerdos, vivencias y emociones que forman en sí la Esperanza. La pusiste varias veces más, menos mal que a esa altura todavía había cobertura, y en esos minutos, no me preguntes cuantos fueron, el tiempo se paró cuando te volviste con una sonrisa y esos ojos siempre alegres y me miraste como si me dijeras en silencio: Escucha y siente lo que yo siento…

Por eso cada vez que escucho esta canción que para nosotros no tiene ese originario carácter fúnebre sino más bien espiritual me tengo que acordar de ti a la fuerza porque en tu sonrisa, en tu mirada, se pierde ese horizonte que hasta entonces nunca alcanzaba.

Queda poco tiempo para que finalice este 2019 que ha sido difícil y ciertamente correoso, un año no tanto para saborearlo sino recordarlo para sacar las oportunas enseñanzas que nos ha ofrecido, un año para olvidar en muchos sentidos, un año más en el camino de nuestras vidas.

Y lo mejor de este 2019, que se irá cuando fenezca el 31 de diciembre con sus festivas campanadas y las doce uvas de rigor formen parte de nuestra historia particular has sido tú, Hetepheres, porque me has recordado lo que es sacar fuerzas de flaquezas,  plantar cara a la vida, intentar abrir esa recóndita ventana que ilumine esa oscuridad que muchas veces nos envuelve. Eres una mujer admirable, positiva, amable, cálida, cercana, que se coge a la mano de Dios para que no la suelte cuando se desmorona incluso los cimientos  de la propia fe…

Te decía el otro día que tu mirada lo iluminaba todo y esa mirada es la que me cautivó hace más de catorce años, cuando te conocí por vez primera, la que se encontró con la mía ese 1 de septiembre de 2007 cuando recibimos el sacramento del Matrimonio en la jerezana Iglesia de San Juan Bautista de Los Descalzos, esa mirada que me buscó cuando sentados en lo más alto de “nuestra” montaña sonaba esta canción o esta misma mañana en la Atalaya cuando nos dimos nuestro particular beso de buenos días.

Sí, quería dedicarte mi último artículo de este año 2019 pero no sabía la forma, es muy difícil escribir de quien amas, pero supe como cuando cerré los ojos y te vi en lo alto de la montaña escuchando para tus adentros Signore delle cime.

Feliz 2020 a todos sin excepción.

Jesús Rodríguez Arias




lunes, 23 de diciembre de 2019

Lelo





Lunes 23 de diciembre, ya se ha celebrado el tradicional sorteo de la Lotería, ya habrán algunos millonarios...

Lunes 23 de diciembre que es preámbulo de la Nochebuena que da pie a la Navidad...

Y hoy vuelvo a mi tradicional Cuento de Navidad donde escribo esa historia, la que la divina inspiración ha dado a entender, para desearos de esta forma todo lo mejor en esta fecha tan única, tan especial como es la celebración del Nacimiento de Jesús.

Os dejo con Lelo...

FELIZ NAVIDAD A TODOS SIN EXCEPCIÓN.

Jesús Rodríguez Arias 



LELO




Él sabía que cuando en la calle y en el pueblo donde vivía desde los pequeños a los mayores le decían Lelo no era en tono peyorativo sino lleno de cariño porque Lelo era el diminutivo de abuelo y es que Sebastián lo era un poco de todos.

Sebastián llegó al pueblo rozando la treintena, venía contratado por el Ayuntamiento para que organizara ese entuerto urbanístico que se había convertido el lugar  tras años y años sin que nadie pusiera coto a ciertos desmanes. Él era un  joven y apuesto arquitecto que llegaba de la capital más solo que la una con la única compañía de una vieja maleta, regalo de su madre Asunción, y con la ilusión por bandera.

Su vida transcurría entre las muchas horas que pasaba en el despacho que le habilitaron en el Ayuntamiento, justamente el cuarto que siempre ocupó Juan el  alguacil y que está vacío desde que muriera un año atrás, sus paseos midiendo, observando, estudiando y escudriñando con la mirada todo el entramado de casitas con tejados uniformes, coquetas calles o las cañadas reales que serpenteaban el pueblo y que cuando llegaba la trashumancia se llenaban de cabras y ovejas con sus olores, colores y sonidos… Sebastián no tenía apenas tiempo para él porque su trabajo era arduo y sólo los viernes se permitía descansar por la tarde cuando iba a casa de Don Marcelo, el farmacéutico, que  era el hombre más ilustrado del lugar y desde hace más de quince años su cronista oficial. Gracias a esas horas de enseñanzas, tertulias, conversaciones, al calor de la chimenea y un buen pacharán el joven arquitecto empezó a conocer de verdad  el lugar donde vivía y también comenzó a amarlo.

De esas visitas conoció a Carmela, hija de Don Marcelo, y lo que son las cosas: ¡Se enamoraron! Diez años después de un noviazgo de la época se casaron frente a la capilla de la Patrona que  hace dos siglos está entronizada en la vieja ermita a las afueras del pueblo.

Sebastián venía de una familia algo descreída, él también lo era cuando llegó, pero al conocer al pueblo, sus habitantes, a la amistad con el viejo cronista y enamorarse de Carmela fue conociendo también lo que es la Fe, empezó a saborear con inmensa alegría la Esperanza de saberse también hijo de Dios. Sebastián y Carmela no tuvieron hijos, lo intentaron pero no pudo ser, pero eso no hirió su relación sino que la afianzó aún más.

Sebastián con los años terminó el trabajo por el que había sido contratado pero antes ya se había preparado las oposiciones que sacó para la plaza de arquitecto que tendría competencia en toda la comarca pues el pueblo al ser pequeño no podía permitirse ese dispendio. Sebastián y Carmela se dedicaron a servir a todos sin excepción y lo mismo los veías dando clases a los niños que no podían pagarlas que haciendo un estudio para las parejas que habían comprado un terrenito para hacerse su nido de amor y que por supuesto no les cobraba nada. La Navidad era una fiesta muy íntima y a la vez especial pues en su casa todos se reunían a comer lo que hubiera para después cantar Noche de Paz justo antes de ir a la Iglesia donde el Padre Don Cosme les esperaba para celebrar la Misa del Gallo.

Ya ni se acuerda cuando empezaron las lagunas de memoria, ya no se acuerda casi de nada y nadie. La única que recuerda es a Carmela, su mujer, su vida, la que le acaricia el ralo pelo cano antes de dormir o le coge la mano mientras ella ve la televisión. Solo se acuerda del amor que  le ha dado, que han compartido, y aunque unos dicen que está senil y otros se aventuran a pronosticarle alzheimer él retiene en su escasa memoria solo Amor, el de Carmela así como el de ese pueblo al que llegara solo y  muy joven para quedarse para siempre.

Se oye mucho jolgorio, es Tomás, el cartero, con sus hijos y nietos, que llevan celebrando juntos la Nochebuena hace más de treinta años y aunque Lelo no recuerda casi nada de la Navidad, será porque es Amor, sí se acuerda.

Feliz y Santa Navidad a todos.

Jesús Rodríguez Arias


lunes, 16 de diciembre de 2019

Mi Esperanza



Y este miércoles toda La Isla al igual que el mundo se verá todo en color Esperanza...

Mi semanal tribuna de los lunes en Información San Fernando va de eso, de la Esperanza, de mi Esperanza.

Hoy, 16 de diciembre, se cumplen justamente dos años que pregonara a la Esperanza que aunque no sea un color, yo la pinto de verde...

Quiero dar mi enhorabuena a mi hermano Juanjo Castiñeiras por el extraordinario canto a la Esperanza que realizara el pasado sábado en la Vaticana y Castrense Iglesia de San Francisco de Así de San Fernando. Quiero dar las gracias la mi querida Hermandad de la Expiración por vivir en modo Esperanza durante todos los días que tiene el año.

Y ahora os dejo con "Mi Esperanza"...

Jesús Rodríguez Arias




MI ESPERANZA




El Silencio lo predomina todo, el templo permanece a oscuras aunque dentro de poco llegará esa clase de algarabía que testimonian los cofrades cuando ultiman los flecos que restan para que el miércoles se viva otro día grande en torno a la Esperanza.

Esa clase de Silencio que hace puedas escuchar como afuera está chispeando, si el levante azota con más o menos fuerzas, si pasa el armatroste del tranvía rugiendo lentamente por Real que si lo piensas parece uno de esos dragones que tanto se estilan en China. Sí, el Silencio es pensamiento, es contemplación, es oración, introspección, es saber que tras las paredes del Sagrario está el mismo Señor.

Silencio no exento de esa clase de melancolía que es pasillo que nos lleva a la Esperanza. Hace tan solo unas horas expiraba la voz del pregonero para dejarnos a todos henchidos de gozo y amor hacia la Madre y Señora de luengo manto verde que cada Jueves Santo hace de la noche madrugada mostrando a La Isla el señorío de ir tras su Hijo que expira ese último hálito de vida que a todos nos salva.

Hace dos años me dirigía a ti, Madre y desde entonces cada día, cada noche, vivo en modo Esperanza  una forma de vida que empieza y termina de madrugada.

Esperanza, mi Esperanza, es amanecer con una sonrisa, es amar aun sabiendo que no te aman, es coherencia en soledad, es acompañar al ajusticiado de un mundo con demasiados intereses.

Es afrontar la enfermedad con una sonrisa, es recobrar fuerzas cuando la sientes agotadas. Es acompañar en el dolor a quienes penan y sienten que la frialdad se instala en el mismo alma con un sentimiento de orfandad porque a nadie parece interesar lo que les pasa. Es ser mano amiga ante tantos que sufren los estertores de la pobreza, la marginación, por aquellos a los que el mundo los han condenado a dormir y vivir sin techo ni cama, los malditos y parias de una sociedad tan material como hedonista que solo piensa en tener más y más aunque con ello pierda la dignidad y el respeto por sí misma.

Esperanza es ofrecerla, regalarla, con hechos, silencios o palabras, a quienes no la tienen o han decidido abandonarla, es saber que tras esos ojos que escrutan los tuyos está Cristo que es el mismo que Expira cada noche y Resucita cada mañana. Sí, en los ojos de cualquiera de nuestros hermanos está Jesús que nos pide que no le dejemos de la mano, que le mostremos la grandeza de nuestra Fe sustentada en el Amor, en el Perdón, en la Caridad, en la Alegría hecha Esperanza.

Esa es la clase de Esperanza que hace dos años mostré a todos en una conversación personal e intimista con María en una cálida Iglesia de San Francisco  mientras afuera el frío gélido recorría las calles y el alumbrado extraordinario nos anunciaba que una nueva Navidad pronto nos llegaba.

Mi Esperanza eres Tú, Madre, la que este miércoles en tu mano mi beso dejaré  esa huella invisible y permanente de mi amor filial. Mi Esperanza es Tu Hijo que en Silencio expira y salva. Mi Esperanza es la Fe que es ese don que sin merecerlo Dios me regala. Mi Esperanza es Hetepheres, mi mujer, mi familia que son hermanos del alma, La Isla de mis orígenes, mi niñez, mi infancia y también Villaluenga del Rosario que en la madurez de la vida se ha convertido en mi hogar y casa en cuya Atalaya siento cada día como amanece la Esperanza.

Esperanza es tener Esperanza aun cuando piensas que la misma te ha dado la espalda porque mi Esperanza es la Fe y la Fe mi Esperanza en un Niño que nos va a nacer y una Madre que lo cobija en sus enaguas mientras el bueno de José los mira con ojos de alabanza y los pastocillos llegan para adorar a quién nos ha nacido, el Mesías en su infancia, el que con su vida, muerte y resurrección a todos sin excepción nos salva.
¿Y alguien todavía me pregunta cuál es mi Esperanza?

Jesús Rodríguez Arias




Luis de la Fuente

  Cuando cogió la Selección Absoluta de España, nadie daba un céntimo por él, pero lo que no sabían es que este entrenador llevaba transit...